15/01/12
2012

Es más pequeña. La cabecera es más pequeña. Que si tiene frío, que si le da pena, que si las letras o los números le han fallado. No sé por qué, pero la cabecera es más pequeña. No sé tampoco desde cuándo, pero sé que no haré nada para remediarlo. A decir verdad no hay nada que remediar. Nada.

Esta es la primera vez del año en que planto mi nariz en esta empañada ventana. Hace frío afuera y por eso mi aliento va pintando en el cristal las nubes, los sueños, las dudas...

Por dar continuidad debo decir que lo besé. Eso creo. O me dejé besar, o nos dejé hacer. Me dijo ella que mirara al mundo como siempre, como un presente y nada más. Y así lo vi, pero es justo por eso que ahora estoy aquí, porque en este presente me consta que los labios que alguna vez se besaron se convierten en polvo de sueños para las pesadillas.

Te recuerdo ayer. El ayer es ese: uno, largo, continuo y devorador de presentes. Todo pasado siempre fue mejor. ¡Bah! Nostalgias baratas. No es que no valore tu recuerdo. A decir verdad no me gusta mucho el detalle compartido, la falta de distinción, de originalidá. La mueca peculiar que le da vida a las palabras (como estas) generadoras de mundos (preferiblemente hermosos). No es que no valore tu recuerdo, es que me gusta coleccionarlos más exóticos. ¿A ti no?

Me gusta más el pasado cuando te confundo: cuando tu rostro habita la fusión perfecta de mis ilusiones. En estos tiempos y a estas horas no sé quién eres ni qué brazos te cobijan. Y yo estoy aquí. Queriendo rascarle la tecata al escondrijo del futuro. ¿Será que es del color que quiero? ¿Será que equivoqué el boleto?

Mañana, dicen, me plantaré de cara a un pedazo de futuro. Me dirán, me cuestionarán, me mirarán como si acaso... y después marcharé con la incertidumbre, como casi siempre, como cada vez que prometes un mañana antes de cerrar los ojos como quien cree que ha terminado.

Ayer fue otro día de esos extraños. Rodeada de personas que aman las "señales" me vi empapada en coincidencias. Y así, supongo, coincidía también tu mano sobre una rodilla ajena con la mano ajena que se deslizaba por mi rodilla. Y ella me preguntaba cómo fue que sucedió y yo le decía y ella parecía querer saber y yo quería no saber parecer. Quise contarle la verdad, pero se me atoraban las palabras con las partes tristes. ¿Para qué decirle? Y la dejé asirse y la sostuve y la amé quizá como se ama a una hermana, a una madre, a una amiga y no a la persona que realmente es y que se irá pronto, como se van todos los demás, como se han ido tantos.

Nostalgia, insisto. Pero... ¿nostalgia de qué?

Canto.



1 aleteos:

Achac Atototl dijo...

No la busques, la nostalgia es el veneno que destila la médula y se drena hasta los cabellos; cuando no te fijas, te enteras.

Las legañas amanecen con certezas escondidas en los pasos tierra adentro.

Publicar un comentario en la entrada

Déjame saber de ti

Yo soy...

Mi foto
Salma Anjana
La Guerrero, Cuauhtémoc, Distrito Federal, Mexico
Un pan de dios regurgitado por algún pájaro infernal. Simplemente soy una mujer con altibajos, montaña rusa, aventura perpetua, nunca-se-sabe, adivíname, léeme entre líneas.
Ver todo mi perfil

Suscribir por email

Métele mano

Cargando...

Que el destino llegue

Entrada al azar

Alguna vez dije que...

Últimos comentarios

Tenemos hambre

www.flickr.com
Éste es un módulo Flickr que muestra fotos o videos públicos de Salma Anjana. Crea tu propio módulo aquí.

Mis consentidos